Claves para ligar con éxito

Ligar no es solo cosa de adolescentes, pero una cosa sí que es cierta: no todos los métodos son válidos para todas las edades. Aún así, hay algunas claves que nos ayudarán a ligar con éxito sea cual sea nuestra edad o nuestra forma de ser.

Cómo ligar con éxito

Vamos a verlas:

– En primer lugar, tómatelo con calma: no siempre es amor correspondido a primera vista, esto sólo pasa en raras ocasiones o bien en las películas. Ligar lleva su tiempo, y si decidimos atacar con rapidez, solo provocaremos que la otra persona se asuste y se distancie.

Escoge el sitio correcto: no es lo mismo querer ligar en una discoteca que en un foro de Internet. Cada espacio tiene sus códigos, su forma de actuar. Internet ha traído la facilidad al coqueteo, pero no todo el mundo se fía de este medio. Tampoco a todo el mundo le gusta ir a bares o discotecas. Busca el entorno que creas más adecuado según tu forma de ser. Hay encuentros de aficionados a temas muy diversos, jornadas, cenas… incluso hay grupos de gente soltera que se reúne para divertirse en grupo y lo que pueda surgir.

Confianza en uno mismo: es vital. Debemos aceptarnos como somos y no forzar una personalidad que no es la nuestra, ya que tarde o temprano nos acabaríamos descuidando algún detalle y se descubriría toda la mentira. Tener confianza en uno mismo es simplemente tener la autoestima suficiente para mostrarnos como somos, con nuestras manías, con nuestros gustos, etc.

Pulcritud y buen estar: no hace falta que nos pongamos de veintiún botones, pero si que debemos cuidar un poco nuestra higiene si queremos que la gente nos vea bien. Podemos tener el estilo que queramos en cuanto a estética se refiera, pero dentro de cada estilo hay maneras y maneras. Una camisa arrugada, pelo sucio o uñas poco cuidadas, son pequeños detalles que pueden girarse en nuestra contra.

– Muestra una buena sonrisa: la sonrisa transmite seguridad, tanto para quien la da como para quien la recibe. Sin caer en la risa tonta, una buena sonrisa ayudará a caer bien y que podamos proceder al segundo paso de la acción, que sería hablar con la persona con quien nos estemos fijando.

Cuida la conversación: una vez hecho el primer contacto visual, podemos proceder a mirar de hablar con la persona. Estas primeras palabras deben ser muy prudentes, intentando buscar alguna cosa común sin tener que recurrir a temas polémicos como puede ser la política o el deporte. Es mejor empezar con alguna referencia al local (¿Es la primera vez que vienes? ¿Has visto cuanta gente hay hoy?) sin que comprometa demasiado. Si va bien, ya habrá tiempo para todo.

Escucha a la otra persona: no se trata solo de hablar tú, sino también de escuchar. Tiene que ser equilibrado, para que ambas partes os sintáis bien

Saber retirarse a tiempo: a veces suele pasar que, después de intercambiar un par de frases, nos damos cuenta que con aquella persona no habrá nada. Esto puede pasar por muchas cosas: que no haya temas en común, que los puntos de vista sean muy dispares, que no guste la manera de hablar, etc. Tanto te puede pasar a ti como a la otra persona, incluso a menudo es una sensación compartida, de manera que os podéis decir adiós y aquí no ha pasado nada.

Un paso más, el roce: en cambio hay otras veces en que las primeras frases van la mar de bien y parece que pueda haber algo más. Cuando pasa esto, y antes de precipitarse para que vaya contigo a tu casa (¡no lo sueltes así de golpe!), intenta descubrir si estás en lo cierto: toca a la persona ligeramente. No le toques ninguna parte incómoda: empieza con rozarle el brazo o tocarle el hombro un poco. A partir de ahí debes ir observando su reacción: si se aparta, si sonríe, si imita el gesto, etc.

No hay que precipitarse nunca. Si lo que quieres es un ligue de una noche entonces puedes ir un poco más al grano; pero si lo que quieres es buscar una relación, entonces toda precaución es poca: debes fijarte mucho en lo que hace la otra persona para determinar el ritmo de tus acciones.