Consejos para ser una buena escort

No vayamos a engañarnos: una escort no deja de ser una prostituta, pero de alto nivel, dentro de la industria del sexo a cambio de dinero hay categorías. No es lo mismo trabajar a pie de carretera que hacerlo en las calles de las ciudades, y dentro de estas no tiene el mismo prestigio ni se mueve el mismo dinero trabajar de forma clandestina en un piso particular que hacerlo en un local. Por encima de todos estos tipos, sin dejar de poder llamarse prostitución, está el mundo de las escorts, las chicas de compañía o call girls, que cobran mucho más y tienen mucho más prestigio, más cultura y mejor imagen.

Cómo ser una buena escort

En estos casos las chicas se relacionan con clientes adinerados que normalmente querrán sexo como parte del trato, pero no necesariamente: en muchos casos se trata de acompañarlos a eventos sociales simulando en ocasiones ser su pareja. En cualquier caso, el sexo entre escort y cliente también es distinto del de la prostitución tal como la conocemos o la imagen que se nos transmite siempre. Es más limpio, seguro y rentable, pero claro, tener sexo por dinero está al alcance de prácticamente cualquiera, pero hacerlo a este nivel, no. Al fin y al cabo los clientes pagan más porque esperan otro tipo de servicio, uno de alto standing.

 Ya no se trata únicamente de ofrecer un sexo de calidad, sino de saber estar desde el mismo momento en el que nos presentamos al cliente. Hay que ser ingeniosa, ganárselo con una primer impresión que vaya más allá del físico –que se da por sentado-, por supuesto ir bien arreglada, limpia, oler bien, y que ya desde el principio se sienten las bases para que aquel cliente se lleve un buen recuerdo y en el futuro repita.

Es importante hablar con él para hacerse una idea de lo que le gusta, al fin y al cabo el sexo es algo universal pero cada uno tiene sus preferencias, y hacerlo siempre con amabilidad, que no hay que abandonar tampoco cuando se le hagan peticiones o cuando se rechace alguna de las suyas. Puede parecer que un momento de tensión en cuanto al uso de preservativo, por ejemplo, vaya a espantar al cliente, pero en realidad si se lleva bien la conversación puede provocar el efecto contrario: que respete a la escort y coja confianza con ella.

En cuanto a la relación sexual propiamente dicha, como decíamos el cliente busca algo más, un plus que no encontrará en las prostitutas de 60 euros el completo, ya que además a las escorts se les suele pagar antes del servicio. Por lo tanto no se puede ir a saco, la sesión tiene que durar el tiempo adecuado y el cliente debe tener la sensación de que ha hecho el amor, no de haber satisfecho una necesidad sexual en el mismo tiempo que tardaría en masturbarse.

Una vez finalizada la sesión hay que despedirse con educación y afecto y decirle al cliente que cuando quiera puede volver. Pero eso sí, cuidado con dejarse llevar por la situación y desarrollar sentimientos por él, porque puede que no sean correspondidos –a él le puede pasar lo contrario-. Una buena forma de evitar estas cosas es tener muy claro que la profesión de escort es una cosa y la vida privada otra, utilizando incluso nombres y números de teléfono diferentes para cada uno de los mundos. Al fin y al cabo en el sector de las escorts es importantísima la discreción, y a ninguna de ellas le gustaría que cualquiera pudiera reconocerlas por un anuncio de internet al descuidarse con eso.

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