El secreto del amor eterno es una pastilla

Las técnicas más recientes de imagen cerebral han descubierto que, cuando nos enamoramos, el cerebro experimenta una gran descarga de diferentes tipos de hormonas. Este cóctel químico es el causante de esa sensaciones tan fuertes que vivimos en los primeros meses de relación, cuando no podemos estar sin la otra persona, perdemos el apetito e incluso nos cuesta trabajo conciliar el sueño. Conocer las hormonas implicadas en este proceso es el primer paso para sintetizarlas químicamente y, en un futuro cercano, poder administrarlas a personas que desean experimentar estas sensaciones.

La pastilla del amor

Todo esto puede sonar a ciencia ficción, pero lo cierto es que ya existen hormonas que pueden alterar la química cerebral de una persona y ayudar así a mantener una relación. Quizá la más conocida sea la oxitocina, una hormona que el cerebro segrega de forma natural cuando experimentamos placer. Se trata de una sustancia fundamental para sentirnos unidos a otras personas en cualquier tipo de relación, tanto de pareja como familiar o de amistad. Si los niveles de oxitocina decaen, por ejemplo porque la pareja reduce la práctica de sexo, se les puede volver a administrar para mejorar la relación.

Sin embargo, es previsible que en los próximos años surjan también medicamentos específicos para prolongar las relaciones de pareja. En la actualidad se está trabajando ya con las feromonas, responsables de la atracción que sentimos por otra persona. La cantidad de feromonas en la pareja va disminuyendo con el paso del tiempo, por lo que si se aplicase, podrían volver a despertar las ganas de continuar con esa persona. También se sabe que unas hormonas denominadas entactógenos promueven el acercamiento emocional, por lo que podrían sintetizarse y usarse conjuntamente con la oxitocina y las hormonas para reproducir la sensación de enamoramiento que teníamos al principio de la relación.

No obstante, estas sustancias tampoco son la solución a todos nuestros problemas. Su desarrollo no está todo lo avanzado que debería porque los experimentos han demostrado que pueden tener importantes efectos secundarios como la ansiedad y la depresión. Además, no siempre tiene por qué ser aconsejable mantener una pareja. Si la vida en común no nos hace felices o se trata de una relación destructiva, puede que la mejor opción sea dejar de estar con esa persona. No os preocupéis: también se están desarrollando pastillas para evitar la dependencia emocional y ayudar a que las rupturas se superen más fácilmente.