Encuentros sexuales: ¿cómo mejorarlos?

Los encuentros sexuales suelen poner de los nervios cuando no se conoce bien a la persona. Esto suele pasar en primeras citas, cuando quedas con alguien que conoces como amigo pero no como amante, o las veces que quedas con una escort. Todo el mundo quiere que el encuentro sea perfecto, pero a veces nos fallan los nervios. Es normal y no pasa nada, pero hay artículos como este que ayudan un poco en mejorar este tipo de situaciones. ¿Quieres saber cómo?

Mejora tus encuentros sexuales

Aquí van algunos de los consejos:

  • No pienses en si habrá más encuentros: no se debe pensar en el futuro, no importa si habrá o no una próxima cita, lo importante es disfrutar del momento y luego lo otro ya vendrá solo. Preocuparse antes de saberlo no vale la pena y lo único que nos hará es que no podamos disfrutar al 100% de lo que estamos viviendo en este preciso instante.
  • Mostrarnos seguros es básico. Tenemos los elementos para estarlo: nuestro cuerpo nos lo conocemos (damos por entendido que estamos limpios y cumplimos con los mínimos de higiene básica jeje), tenemos (suponemos) elementos de protección sexual, sabemos lo que queremos… quizá, para hacerlo más redondo podría ser aconsejable irán un lugar en donde ya hayamos estado antes o nos conozcamos bien (nuestra casa, por ejemplo, si se trata de una persona conocida).
  • Desconecta el móvil: vamos, eso es solo una cuestión de respeto y educación. Si ya debería hacerse en cualquier encuentro con carácter amistoso, la cosa se multiplica por mil cuando se trata de encuentros sexuales. Deja la pantalla, no te hace falta para nada.
  • Habla lo justo y pregunta lo necesario: aunque sea un encuentro sexual, algo de conversación también tendrá que haber, sobre todo en los momentos previos y posteriores. No hables mucho, en el sentido que no canses a tu interlocutor/a (y lo mismo tendría que hacer la otra persona) y pregunta lo justo para ser cordial.
  • Nada de peloteos: es absurdo caer en la absurda excusa del peloteo (“que cuerpo tan genial” “qué pechos” “nunca he estado con alguien como tú”). Sabemos de sobra que la mayoría son falsos cumplidos. Creednos: no hace falta.
  • Cortesía antes y después. Somos personas educadas y esto se debe demostrar. Tanto si ha ido bien o mal, al final del acto debemos ser cordiales y dar un poco de conversación, y con los previos igual: ir al grano directamente es muy frío y muy poco aconsejable. Vale que no hace falta recitar la Biblia en verso, pero intercambiar unas pocas palabras y saber un poco más del otro siempre es bueno.
  • No hablar de terceras personas. No hace falta que cuentes que si el verano pasado estuviste con tal o con cual. No. Ni tampoco hablar de ex-parejas ni nada por el estilo. Es que no ganas nada haciéndolo, al contrario.
  • Si hay algo que no ha funcionado, se debe decir. Es la técnica perfecta para que se pueda repetir (si se quiere, claro). No pasa nada si algo sale mal, pero si no se dice no se aprende y se repiten los mismos errores tarde o temprano.

Y recuerda una cosa: si se duerme después del acto sexual: ¡perfecto! Porque será una gran prueba de que le ha gustado y se siente bien.

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