¿Es posible ser heterosexual y bisexual al mismo tiempo?

Aunque el tema suele afectar tanto a hombres como mujeres, en este artículo nos centraremos en el caso de los hombres, ya que a veces parece que sean los que tengan más prejuicios.

A muchos hombres heterosexuales les preocupa el hecho de sentirse puntualmente atraídos física o intelectualmente hacia otro hombre. Es algo que, socialmente, les sitúa en una posición de inferioridad respecto a los demás heterosexuales y les resta simbólicamente masculinidad y hombría. Por supuesto, eso es sólo lo que ellos piensan. Todos estos traumas, dudas y miedos están generados por el hecho de cuestionarse su orientación sexual.

Ser heterosexual y bisexual

Lo cierto es que un gran número de hombres, durante su adolescencia, han tenido o coqueteado con algún tipo de experiencia homosexual de diferente índole e intensidad según el caso (pajas en grupo, una felación furtiva de un compañero de clase o un trío en una noche de borrachera), lo cual no significa que pasada esta etapa de despertar sexual se decidan por una orientación concreta y la mantengan durante el resto de su vida.

Otras veces, esta orientación sexual varía con el paso de los años o se pone en duda constantemente. Tanto en un caso como en otro, no hay que preocuparse. Lo más sano, tanto para el cuerpo como para la mente, es aceptar estas dudas como parte de nuestro proceso vital y de nuestra evolución sexual. ¿Qué hombre heterosexual no ha fantaseado alguna vez con hacer un trío con su mejor amigo y su novia? Si bien, la atención sexual se centraría en la mujer, la fantasía de que su mejor amigo esté ahí presente y comparta el placer con él, es algo que excita y mucho.

Otros hombres, aprovechan el cambio de ropa en el gimnasio para mirar los penes de otros tíos y comparar medidas, grosor, si van afeitados o no… E incluso algunos (casados o con pareja) practican cibersexo y se masturban por webcam con otros chicos como ellos. Es lo que se llama ser heterocurioso.

Este tipo de fantasías puntuales que presentan los hombres heterosexuales no significan que automáticamente se conviertan en personas bisexuales. De hecho, deberíamos dejar de etiquetar a las personas de esta forma, ya que la mente y el cuerpo humanos son mucho más complejos que estas simples categorías.

A la pregunta planteada en el encabezamiento de esta entrada: ¿Es posible ser heterosexual y bisexual al mismo tiempo? Sí, es posible. Hay muchos hombres que se consideran heterosexuales y que jamás compartirían su vida ni tendrían una relación amorosa con otro hombre, pero que en cambio les excita practicar sexo con tíos como ellos. De hecho, en el terreno afectivo-sexual todas las combinaciones existentes son posibles y válidas. Podemos decir que existen tantas sexualidades como personas sexuadas.

Pero, aunque estas fantasías o encuentros sexuales no sean puntuales sino que se realicen de forma habitual y, por lo tanto, el hombre en cuestión sea realmente bisexual (porque se siente atraído y excitado de igual grado y manera por hombres y por mujeres), ¿qué importancia tiene? La importancia que uno mismo quiera darle. Lo más sano es aceptar qué le gusta a uno y qué no, sin prejuicios ni miedos.

Falsos mitos sobre la bisexualidad

Existen muchos mitos falsos alrededor de la bisexualidad, que convierten a esta categoría de la orientación sexual en posiblemente la peor vista socialmente de todas. Veamos cuáles son:

Les pone todo el mundo: que te gusten hombres y mujeres no significa que le gusten todos los hombres y todas las mujeres. Es como si afirmáramos que a un heterosexual le gustan todas las mujeres, sin distinción de edad, físico, etc.

Son promiscuos: la promiscuidad es una característica de las personas no del tipo de orientación sexual.

La bisexualidad es pasajera: a menudo se piensa que la bisexualidad es una etapa en la que la per-sona duda su sobre orientación y no tiene claro si decantarse hacia las mujeres o los hombres. Lo cierto es que muchas personas viven toda su vida sintiéndose atraídas por ambos sexos o simple-mente por las personas.

Son infieles: como en el caso de la promiscuidad, la orientación sexual (hetero, gay, bi, intra-sexual…) no tiene nada que ver con la infidelidad, sino con la persona en cuestión. ¿O acaso no hay heterosexuales infieles?