Masturbarse todos los días

Durante siglos, la masturbación ha estado etiquetada por muchas religiones como un pecado propio de infieles y a su alrededor han crecido infinidad de mitos y prejuicios que la han convertido en un tabú para muchos hombres y, sobre todo, para muchas mujeres. Todavía hoy, existen en el imaginario colectivo algunos de estos mitos que hablan sobre los males que acecharían al hombre si practicase la masturbación o, en ocasiones, si lo hiciese con mucha frecuencia como, por ejemplo, desarrollar ceguera.

Consecuencias de masturbarse todos los días

Por supuesto, este mito no es más que un prejuicio infundado sin ningún tipo de valor científico ya que nada tiene que ver la masturbación con el sentido de la vista ni con sus problemas derivados. Lo que sí está científicamente demostrado es que practicar el onanismo, es decir, darse placer a uno mismo aporta muchos beneficios tanto físicos como mentales.

Llegados a este punto, muchos hombres y mujeres que aceptan sin prejuicios la masturbación y la practican habitualmente se preguntan si es malo masturbarse todos los días. Tal como demuestran diversos estudios, practicar la masturbación es un síntoma de salud. La masturbación masculina y femenina aporta toda una serie de beneficios que mejoran aspectos físicos y psíquicos de la persona y que mejoran la vida sexual e íntima en pareja.

A continuación, vamos a exponer los beneficios de la masturbación diaria tanto en hombres como en mujeres:

– Conocer el propio cuerpo
Masturbarse significa darse placer a uno mismo y, para ello, se debe explorar el cuerpo humano: tocarse, palparse, sentirse, saberse… No hay nada mejor ni más saludable que conocer cada rincón del propio cuerpo, no sólo para poder gozar del sexo sino para poder prevenir posibles enfermedades o detectar irregularidades que de no ser detectadas a tiempo (por ejemplo, quistes o tumores en los genitales u otros órganos sexuales) pueden desarrollar enfermedades de gran envergadura.

– Aumento de la potencia sexual
Con la masturbación se adquiere, entre otras cosas, tono muscular en la zona genital, cosa que se va perdiendo por la edad. Así que, ejercitar asiduamente los músculos del pene o la vagina ayuda a que no se pierda tanta masa muscular con el paso de los años y se evite, así, la disfunción eréctil o la incontinencia. Según la sexóloga Gloria Brame, si el objetivo es no perder tono muscular a ciertas edades, debe practicarse la masturbación de tres a cinco veces por semana.

– Más durabilidad
Otro de los mitos que corre por ahí es que hacerse pajas provoca eyaculación precoz en hombres. Todo lo contrario, masturbarse ayuda a que el sexo en compañía pueda ser más duradero ya que puede convertirse en un buen ejercicio de entrenamiento: intentado eyacular cada vez más tarde para acostumbrar al cuerpo a no expulsar semen ni tener un orgasmo de forma precoz.

– Protege tu sistema inmunitario
Según diferentes científicos y doctores, la eyaculación aumenta los niveles de la hormona llamada cortisol, la cual en pequeñas dosis ayuda a regular y mantener el sistema inmunitario.

– Mejora el estado de ánimo
Además de beneficios físicos, el orgasmo y la masturbación nos reportan mejorías en nuestro estado de ánimo, ya que se liberan sustancias como la dopamina o la oxitocina que producen bienestar. Nuestro cerebro se ve beneficiado cada vez que nos corremos, así que ¿qué mejor que masturbarse al menos una vez al día para llevar a nuestra mente al éxtasis, aunque sólo sea por un momento?

¿Cuándo debemos preocuparnos?

Como hemos explicado, masturbarnos una vez al día no es ningún problema, sino todo lo contrario. Pero, ¿cuál es el límite? ¿Podemos hacerlo tres o cuatro veces día? La respuesta no es sencilla ni universal, sino que dependerá de cada persona. Hay personas muy activas que necesitan masturbarse varias veces al día para poder relajarse y descansar. Lo importante es que la masturbación no se convierta en una obsesión ni en una adicción.

No hay que reprimirse, así que si un día caluroso de verano te apetece hacerlo tres veces, no te preocupes. Pero si esto se convierte en algo habitual, detente un momento y analiza por qué lo haces ¿por aburrimiento? ¿Por necesidad? ¿Realmente te apetece o ya forma parte de tu rutina diaria? Seguramente tú sepas la respuesta y puedas discernir si la frecuencia con la que te masturbas es preocupante o totalmente normal.