¿Qué sabes del porno japonés?

Los japoneses tienen fama de tener una sexualidad delicada, pero también retorcida y morbosa. Desde las diferentes tipos de ataduras bondage inventadas para someter y dar placer a la vez hasta su visión altamente estética del fetichismo, los japoneses son unos auténticos sibaritas del sexo. El porno procedente de Japón está de moda por su refinamiento, por su exotismo y por su facilidad para traspasar límites y romper tabúes que en occidente todavía existen.

El porno japonés está de moda

El poco respeto que le tienen los japoneses a los tabús en materia de sexo se puede ver claramente en el hentai. El hentai en un subgénero dentro del manga cuyo nombre significa “perversión”, así que no es difícil imaginarse lo que podemos encontrar dentro. Se utiliza sobre todo para contar historias que incluyen prácticas sexuales extremas y anómalas, como violaciones realizadas por seres fantásticos dotados de miembros gigantescos, sexo con menores de edad y muchas otras perversiones que las personas de carne y hueso no podrían realizar, ni por las limitaciones físicas ni porque supondrían un delito. Además, la ley japonesa ha sido especialmente dura con la pornografía, por lo que tuvieron que aparecer otras formas de mostrar las escenas de sexo que no fuera el porno convencional, de ahí el auge del hentai. De hecho, los problemas legales no afectaron solo al cine porno, sino también a películas convencionales que incluían alguna escena erótica. Incluso el director de El imperio de los sentidos, Nagisa Oshima, fue acusado en 1976 de cargos contra la decencia, y tardó seis años en ser absuelto.

El primer dibujante en mostrar desnudos en el manga japonés fue Go Nagai en una obra publicada entre los años 1968 y 1970 llamada Harenchi gakuen, que dejó de publicarse por las presiones de varias asociaciones de padres, preocupados por el daño moral que podía causar en sus hijos. A partir de ahí empezaron a publicarse cada vez más desnudos en el manga y a mediados de la década de los ochenta se publicó el primero álbum hentai que se vendió como tal, Cream lemon, destinado a un público adulto. Cream lemon abrió la veda, y empezaron a aparecer no solo revistas, novelas gráficas y películas, sino también videojuegos y todo tipo de merchandising. Empezaba la era dorada del hentai, que se ha mantenido hasta la actualidad debido a su capacidad para mostrar prácticas sexuales que no podrían exhibirse de otra manera. En los noventa, la fiebre del manga arrasó en Europa, y series como Urotsukidoji: la leyenda del señor del mal (compuesta de seis películas y pionera de la violación por tentáculos) se convirtieron en auténticos objetos de culto.

Otro tipo de cine erótico japonés, esta vez con protagonistas de carne y hueso, es el que proponen los Pink films, un tipo de películas softcore parecidas a lo que en occidente conocemos como sexplotation. Tienen un aire cómico y teatral que las hace fácilmente reconocibles, aunque a occidente apenas llegaron. Empezaron a rodarse en la década de los sesenta, cuando todavía estaban en vigor leyes de censura que prohibían enseñar los genitales masculinos y el vello púbico, de ahí que las películas hagan auténticas maravillas para resultar excitantes sin ser sometidas a la censura: por ejemplo, evitando los primeros planos de los genitales.

Sin embargo, curiosamente el porno japonés que está de moda en la actualidad es mucho más parecido al americano o al europeo. Después de décadas deleitándonos con sadomasoquismo refinado, lluvias doradas, lolitas góticas y todo tipo de instrumentos de tortura sexual, parece que las películas de porno japonés actuales son bastante parecidas a las que podemos ver en cualquier productora del Porn Valley, aunque con preciosas japonesas como protagonistas. Y parece que saben lo que hacen, porque la industria del porno japonés factura un 10% del total de los beneficios que produce el cine X a nivel mundial. Todo ello sin contar el hentai, que ha dejado de consumirse solo en Japón y se ha extendido por todo el mundo. Parece que, a pesar de la censura y los problemas legales, el imperio del sol naciente se ha convertido, además, en el nuevo imperio del porno mundial.