La rutina sexual y la vida en pareja

Un buen indicador de cómo marcha una relación es el sexo. Las relaciones íntimas hablan de cómo es la calidad de la comunicación de los amantes y dejan al descubierto tanto las fortalezas como las debilidades y miedos. Si tú intuyes que algo no va bien con tu pareja, es momento de plantearte si quizá os hayáis dejado llevar por la rutina en el sexo.

Cuando la rutina sexual afecta a la vida en pareja

Para intentar conseguir una relación completa, pon atención a los siguientes consejos, los cuales estamos seguros de que conoces pero que será bueno que recuerdes. Puede que no ahora, pero algún día tengas que echar mano de ellos.

Para empezar, intenta mantener la máxima atención en tu pareja, mantén la comunicación siempre. Cuanto más completa sea la comunicación en cada encuentro, mejores experiencias disfrutaréis ambos. Esa comunicación plena afecta a cinco dimensiones: corporal, emocional, mental, social y espiritual, y se consigue cuando ambos, al tiempo que unís vuestros cuerpos, expresáis vuestras emociones y sentimientos, mantenéis una actitud asertiva, reforzáis vuestra amistad y le otorgáis sentido a lo vuestro.

Emocionar al otro parece fácil hasta que deja de serlo. Saca ese seductor que llevas dentro y sorprende a tu pareja con algo nuevo. Quizá esa fantasía que siempre has querido realizar y que nunca te has atrevido a proponerle. Tener sexo porque es sábado (y toca) lo único que hará es llevaros a una mediocridad sexual que puede ser preludio de una muerte anunciada. Busca tu valor en la diferencia, en la calidad y en el respeto hacia el otro, que implica que eso nuevo que le vas a proponer ha de regirse por normas consensuadas por ambos.

Impulsar y fortalecer las propias convicciones implica toda una declaración de intenciones. Si vivir en pareja es fundamental para ti, si consideras que tu estado vital óptimo es compartir tu vida con otra persona, entonces debes responder con sinceridad y sin concesiones a la pregunta: « ¿Cuáles son mis valores verdaderos?».

Ellos determinan tu relación más de lo que imaginas, hasta el punto de que tener sexo sin que tus valores estén presentes hace que tu identidad se deteriore y que, a causa de ello, te sientas mal. En tal caso, tu interior comenzará a romperse y te aferrarás al sexo rápido y convencional para llenar ese vacío existencial que te has creado. Si en lugar de amar la verdad, prefieres autoengañarte, entonces tan pronto como haya acabado tu relación sexual de turno, volverá a aparecer ese vacío interior y te recordará que has perdido tu autenticidad, tu imaginación, tu creatividad y tus ganas de vivir tu propio cuerpo como sujeto. Lo vivirás como objeto, porque lo utilizarás para conseguir algo.

En definitiva, mírate, mírale y comunicaos. Aquí no se dice más que lo evidente: comunicaos. Una buena relación interior y exterior empieza cuando la comunicación hace acto de presencia y los hilos se entrelazan para tejer algo que, normalmente, llamamos «vida en pareja».